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Notas de prensa

10 tendencias que marcarán la rehabilitación energética de edificios en 2026

  • El cierre de los fondos Next Generation EU y la nueva normativa europea convierten 2026 en un año decisivo para el sector.
FECHA DE PUBLICACIÓN: 29 ENE. 2026
TIEMPO DE LECTURA:  3 minutos

Madrid, 29 de enero 2026.- La rehabilitación energética de edificios entra en 2026 en una fase decisiva. Tras varios años en los que las ayudas europeas han impulsado el ritmo del mercado, el sector afronta el último tramo de ejecución del marco Next Generation EU, con fechas límite especialmente relevantes: en numerosos programas, la ejecución y justificación final de actuaciones se vincula a hitos que culminan durante 2026 y, en muchos casos, con fecha máxima de ejecución el 30 de junio de 2026.

Este cierre marca un punto de inflexión: la rehabilitación energética deja de depender principalmente de la subvención y pasa a estar impulsada por el cumplimiento normativo, la descarbonización del parque residencial y la preservación del valor inmobiliario.

En paralelo, la nueva Directiva europea de Eficiencia Energética de los Edificios (EPBD, Directiva (UE) 2024/1275) refuerza el marco regulatorio europeo hacia el objetivo de edificios de cero emisiones, y España avanza en su despliegue nacional mediante instrumentos como el Plan Nacional de Rehabilitación Energética (PNRE 2026), que sitúa la reducción de la demanda energética como prioridad.

En este contexto, UCI, Unión de Créditos Inmobiliarios, entidad especialista en financiación sostenible de la vivienda, identifica las 9 tendencias clave que marcarán la rehabilitación energética de edificios a partir de este año.

1. La normativa, un factor cada vez más relevante en la rehabilitación

La evolución del marco normativo europeo y nacional está elevando progresivamente el nivel de exigencia técnica en rehabilitación. En este contexto, el Código Técnico de la Edificación (CTE) y los requisitos aplicables cuando se interviene sobre elementos relevantes del edificio —por ejemplo, actuaciones en la envolvente— refuerzan la necesidad de planificar rehabilitaciones con una visión integral.

El resultado es un cambio de tendencia: rehabilitar ya no se percibe solo como una mejora voluntaria, sino como una decisión cada vez más vinculada a la actualización del edificio y su preparación para los estándares actuales y futuros.

2. 2026 concentra el tramo final del ciclo Next Generation: “última llamada” para muchas comunidades

El tramo final de ejecución de los programas Next Generation EU convierte 2026 en un año especialmente relevante para aquellas comunidades que quieren aprovechar el marco actual de ayudas. Al mismo tiempo, el sector se prepara para un escenario posterior en el que podrían surgir nuevas líneas de apoyo, previsiblemente con fórmulas distintas (menos centradas en subvención directa y más orientadas a financiación, incentivos o colaboración público-privada).

En este nuevo contexto, el foco se desplaza y, más allá del incentivo, el verdadero motor de la rehabilitación será cada vez más el ahorro energético, el confort y la revalorización del edificio como beneficios sostenibles en el tiempo.

3. La envolvente térmica se consolida como la actuación con mayor retorno energético

El PNRE 2026 y los criterios técnicos actuales refuerzan una idea clave: no hay rehabilitación energética efectiva sin reducir demanda. Fachadas, cubiertas y tratamiento de puentes térmicos seguirán siendo el núcleo de las intervenciones más transformadoras, por encima de actuaciones parciales o aisladas.

4. La accesibilidad se integra en las rehabilitaciones como prioridad social y patrimonial

La rehabilitación energética evoluciona hacia un enfoque integral: un edificio eficiente pero inaccesible es un edificio incompleto. En 2026 crecerán las actuaciones que combinen eficiencia con accesibilidad (instalación de ascensores, mejora de itinerarios, eliminación de barreras arquitectónicas, portales y zonas comunes), especialmente en viviendas con población envejecida.

Además, la accesibilidad se consolida como un factor de valor inmobiliario, habitabilidad y permanencia en el hogar.

5. Fin de las “obras cosméticas”: rehabilitar será sinónimo de eficiencia medible

El sector entra en una etapa donde pintar, reparar o embellecer deja de ser suficiente. Las actuaciones que no incorporen ahorro energético real (aislamiento, estanqueidad, control solar, mejora de instalaciones) perderá peso frente a intervenciones capaces de cumplir normativa y mejorar de forma demostrable la calificación energética del edificio.

6. Industrialización y sistemas “off-site”: más velocidad para cumplir plazos y reducir molestias.

La tensión de plazos, la falta de mano de obra y el aumento del volumen de obras consolidarán técnicas industrializadas: soluciones prefabricadas, fachadas ventiladas industrializadas, módulos técnicos y modelos constructivos que permitan reducir tiempos, residuos y afección a vecinos, especialmente en edificios habitados.

7. La rehabilitación se entenderá como inversión: el retorno económico será protagonista

La conversación cambia: se impone un enfoque de inversión patrimonial. Los propietarios exigirán cifras claras sobre ahorro energético anual, reducción de demanda, mejora de confort, y retorno en valor de mercado.

La rehabilitación deja de ser un gasto “para arreglar” y se convierte en una inversión “para mantener competitivo” el edificio.

8. Comunidades de propietarios: protagonistas absolutas (y necesidad de acompañamiento experto)

España cuenta con uno de los parques residenciales más envejecidos de Europa y una estructura de propiedad dominada por comunidades. En 2026 el reto ya no es solo técnico: es social, organizativo y de gobernanza del edificio.

La figura del acompañamiento profesional y la coordinación técnica-administrativa será determinante para evitar bloqueos.

9. Autoconsumo y comunidades energéticas: crecerán, pero solo tras rehabilitar bien

Las comunidades energéticas y el autoconsumo colectivo se integrarán cada vez más en edificios existentes, aunque con un requisito: si no se reduce demanda energética primero, la instalación renovable será menos eficiente y rentable. La secuencia técnica (envolvente → instalaciones → generación) gana protagonismo.

10. La eficiencia energética se convierte en un factor de valor inmobiliario y acceso a financiación

La calificación energética comienza a condicionar el mercado, Los edificios ineficientes pierden atractivo, aumentan costes futuros, y pueden requerir inversiones obligatorias en pocos años.

En paralelo, la financiación tenderá a premiar inmuebles con mejor comportamiento energético, reforzando el vínculo entre rehabilitación, valor patrimonial y condiciones financieras.

“La rehabilitación energética ya no es una opción a medio plazo, sino una decisión necesaria para garantizar el confort, la viabilidad y el valor de los edificios. 2026 es el año en que termina el impulso excepcional de ayudas y comienza una etapa en la que la normativa, el ahorro real y la planificación financiera serán la verdadera palanca del mercado”, señala Laura Visier, directora de Rehabilitación de UCI.

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