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Actualidad

Dime la edad de tu vivienda y te diré qué reformas pueden hacerla más eficiente

FECHA DE PUBLICACIÓN: 25 FEB. 2026
TIEMPO DE LECTURA:  3 minutos
El 5 de marzo se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética. Una fecha para hacer una pregunta sencilla: ¿Está mi casa preparada para los próximos 15 o 20 años?

Lo cierto es que en nuestro país, más de la mitad del parque residencial tiene más de 40 años. Muchas viviendas se construyeron bajo criterios técnicos muy distintos a los actuales. Por eso, antes de pensar en reformas concretas, conviene entender en qué punto está el edificio. Y ahí entra un elemento clave: la ITE.

¿Qué es la ITE? 

La Inspección Técnica de Edificios (ITE) es una revisión obligatoria que deben pasar los edificios cuando alcanzan una determinada antigüedad (según la normativa municipal, suele situarse entre los 30 y 50 años).

Su objetivo principal es comprobar el estado de conservación del edificio, su seguridad estructural, la estabilidad de fachadas y cubiertas, así como posibles patologías como humedades o deterioro de elementos comunes.

Aunque la ITE no está pensada específicamente como herramienta de eficiencia energética, en la práctica se convierte en un momento estratégico. Si el edificio necesita intervenir en fachada, cubierta o instalaciones comunes por mantenimiento, puede ser el momento adecuado para incorporar mejoras energéticas y optimizar la inversión. Es decir, la ITE no solo obliga a revisar, también invita a planificar mejor.

Viviendas anteriores a 1980: actuar sobre la envolvente

Si tu vivienda se construyó hace más de cuarenta años, probablemente, se levantó con escasas exigencias a nivel de eficiencia. En edificios de esta edad es frecuente encontrar fachadas sin aislamiento o con soluciones muy básicas, ventanas de vidrio simple o carpinterías poco estancas y sistemas de calefacción antiguos y menos eficientes.

En este tipo de viviendas, las actuaciones con mayor impacto suelen centrarse en la mejora del aislamiento en fachada o cubierta, la sustitución de ventanas por modelos más eficientes y en la renovación de sistemas de calefacción.

Viviendas entre 1980 y 2000: optimizar lo existente

Estas viviendas ya incorporaron ciertos avances normativos. Suelen contar con aislamiento básico, aunque mejorable, carpinterías con doble acristalamiento inicial o sistemas de climatización convencionales.
En este tramo, no siempre es necesaria una rehabilitación integral, pero algunas intervenciones, como modernizar los equipos de climatización, pueden optimizar el comportamiento energético sin grandes intervenciones estructurales.

Viviendas entre 2000 y 2011: evolucionar

Con la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación en 2006, las exigencias térmicas aumentaron notablemente. Estas viviendas parten de una mejor base, por lo que aquí el enfoque suele orientarse a la incorporación de energías renovables como aerotermia o solar, la sustitución de equipos por otros de mayor eficiencia o la instalación de sistemas de control y monitorización del consumo para avanzar hacia modelos más eficientes y adaptados al contexto energético actual.

Más allá de la edad: diagnóstico personalizado y visión a largo plazo

La antigüedad de la vivienda es una referencia útil, pero cada edificio es diferente. Zona climática, orientación, estado de conservación y reformas previas influyen de manera decisiva. Por eso, es recomendable combinar el análisis derivado de la ITE, un diagnóstico energético actualizado realizado por empresas expertas así como una planificación a medio plazo

En definitiva, la eficiencia energética no es solo una cuestión ambiental. Impacta en el confort, en el consumo y cada vez más en la percepción de valor del inmueble y el Día Mundial de la Eficiencia Energética puede ser un buen momento para empezar esa reflexión.
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