Combustible, transporte público, seguro, mantenimiento, aparcamiento… Movernos tiene un coste cada vez más relevante para la economía familiar. Coincidiendo con la Semana Europea de la Movilidad, repasamos cuánto destinamos a nuestros desplazamientos, por qué el precio de los carburantes vuelve a estar en el punto de mira y qué alternativas y ayudas existen para reducir la factura.
Hacemos números con la cesta de la compra, revisamos la factura de la luz y sabemos cuánto pagamos cada mes por nuestra vivienda. Pero ¿tenemos igual de claro cuánto nos cuesta movernos?
Ir y volver del trabajo, llevar a los niños al colegio, hacer la compra o desplazarnos durante el fin de semana suma kilómetros y euros a final de mes. Tanto es así que el transporte ya supone el 11,5% del presupuesto de los hogares españoles. Según la última Encuesta de Presupuestos Familiares del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2025 cada hogar destinó una media de 4.020 euros al año al transporte, unos 335 euros al mes. Además, este gasto creció un 3,7% en solo un año.
Y en 2026 la evolución de la energía ha vuelto a poner el coste de la movilidad en primer plano.
Petróleo y carburantes: ¿por qué vuelve a preocupar cuánto cuesta llenar el depósito?
El precio que encontramos en una gasolinera depende de muchos factores: desde la cotización internacional del petróleo y de los productos refinados hasta el tipo de cambio, los costes de distribución y los impuestos. Por eso, lo que ocurre a miles de kilómetros puede acabar teniendo consecuencias directas en nuestro bolsillo.
Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio han marcado buena parte de 2026. Las interrupciones y riesgos asociados a la producción y al transporte de crudo en la región han reducido la visibilidad sobre la oferta mundial y generado una fuerte volatilidad en los mercados energéticos.
La Agencia Internacional de la Energía ha venido señalando durante el verano importantes oscilaciones en las cotizaciones del petróleo, en un contexto condicionado tanto por la situación geopolítica como por las expectativas sobre la oferta y la demanda mundial. Aunque el precio del Brent puede moderarse en determinados momentos, la situación continúa siendo volátil. Y a esta incertidumbre internacional se suma otro factor que afecta directamente al precio que pagan los conductores en España: la retirada progresiva de algunas de las medidas extraordinarias adoptadas para contener el coste de los carburantes. Entre ellas se encuentra la reducción temporal de la fiscalidad aplicada a gasolina y gasóleo. Una ayuda que se ha ido reduciendo progresivamente durante el verano. La rebaja llegó a ser de 20 céntimos por litro, pasó a 15 céntimos en julio, a 10 céntimos en agosto y será de 5 céntimos por litro en septiembre.
Esto significa que, incluso aunque el precio internacional del petróleo se estabilice, la desaparición gradual de estas medidas puede hacer que una parte del coste vuelva a trasladarse al precio final que paga el consumidor. Una razón más para saber cuánto representa realmente el coche dentro de nuestro presupuesto.
El coste del coche va mucho más allá del combustible
Llenar el depósito es la parte más visible, pero no la única. Seguro, mantenimiento, reparaciones, neumáticos, ITV, impuestos, aparcamiento o posibles peajes también forman parte del coste de tener un vehículo. Y a todo ello habría que añadir el precio de adquisición o, en su caso, su financiación. Incluso centrándonos únicamente en la energía necesaria para recorrer kilómetros, las diferencias entre tecnologías pueden ser importantes.
Según las referencias utilizadas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para comparar el coste energético de distintas alternativas de movilidad, recorrer 100 kilómetros puede presentar diferencias significativas en función del tipo de vehículo y, en el caso del eléctrico, del lugar en el que se realice la recarga.
- 9,68 euros con gasolina 95.
- 8,56 euros con gasóleo.
- 2,75 euros con un vehículo eléctrico utilizando recarga doméstica.
- 8,37 euros utilizando recarga eléctrica rápida.
Estas cifras son orientativas y pueden variar según el vehículo, el consumo, las tarifas energéticas y los precios de cada momento, pero dejan una conclusión interesante: pasarse al vehículo eléctrico no significa automáticamente que cualquier desplazamiento sea mucho más barato. Dónde y cómo cargamos también importa.
La mayor diferencia económica aparece cuando buena parte de la recarga puede realizarse en casa. Por ejemplo, para una persona que recorra 10.000 kilómetros al año, y tomando estas referencias únicamente como orientación, la diferencia entre utilizar gasolina y realizar la recarga eléctrica principalmente en casa podría superar los 690 euros anuales solo en energía.
Antes de cambiar de coche, por tanto, conviene hacer números teniendo en cuenta el coste total, los kilómetros que hacemos, dónde podríamos cargarlo y durante cuánto tiempo pensamos mantener el vehículo.
¿Sabías que tu forma de conducir también influye en lo que gastas?
Cuando hablamos de ahorrar en movilidad solemos pensar en cambiar de coche, utilizar el transporte público o encontrar la gasolinera más barata. Sin embargo, hay un factor que depende directamente de nosotros: la forma en la que conducimos.
Según las recomendaciones de la Dirección General de Tráfico y del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), aplicar técnicas de conducción eficiente puede permitir reducir el consumo de combustible en torno a un 15%. Y no implica necesariamente llegar más tarde a nuestro destino, sino conducir de una forma más suave, anticipada y segura.
Además del ahorro en carburante, este estilo de conducción también contribuye a reducir el desgaste de elementos como los frenos, el embrague, la caja de cambios o los neumáticos, lo que puede traducirse en un menor coste de mantenimiento del vehículo a largo plazo.
7 hábitos de conducción eficiente que pueden ayudarte a ahorrar
- Mantén una velocidad lo más uniforme posible. Evitar acelerones y frenazos innecesarios ayuda a reducir el consumo. Anticiparse al tráfico permite levantar antes el pie del acelerador y aprovechar mejor la inercia del vehículo.
- Mira más allá del coche que tienes delante. Observar el tráfico con suficiente antelación permite reaccionar de forma más progresiva y evitar aceleraciones y frenadas continuas.
- Utiliza correctamente las marchas. Circular en marchas largas y a bajas revoluciones, siempre que las condiciones y el vehículo lo permitan, puede contribuir a reducir el consumo.
- Revisa la presión de los neumáticos. Una presión inferior a la recomendada aumenta la resistencia a la rodadura y hace que el coche necesite más energía para desplazarse.
- Evita llevar peso innecesario. Un maletero cargado permanentemente o elementos exteriores como una baca pueden aumentar el consumo y empeorar la aerodinámica.
- Haz un uso racional de la climatización. El aire acondicionado y otros sistemas de climatización también necesitan energía. Utilizarlos de forma razonable ayuda a optimizar el consumo.
- Planifica tus desplazamientos. Elegir recorridos menos congestionados, evitar atascos cuando sea posible o agrupar varios recados en un mismo trayecto permite reducir kilómetros, tiempo y combustible.
Un ejemplo sencillo
Imagina un hogar que recorre unos 15.000 kilómetros al año y destina alrededor de 1.500 euros anuales a combustible. Si consigue reducir ese consumo un 15% gracias a una conducción más eficiente, el ahorro podría rondar los 225 euros al año. No es una cifra garantizada, ya que cada vehículo, recorrido y conductor son diferentes, pero ilustra cómo pequeños cambios en nuestros hábitos pueden tener un impacto real en la economía doméstica.
¿Estás pensando en cambiar de coche? Estas son las ayudas a la movilidad eléctrica
2026 también ha traído novedades para quienes estén valorando dar el salto a la movilidad eléctrica. El nuevo Programa Auto+ se ha convertido en uno de los principales instrumentos estatales para incentivar la adquisición de vehículos eléctricos y electrificados y cuenta con una línea específica para particulares.
Las ayudas pueden alcanzar hasta 4.500 euros para la adquisición de determinados turismos eléctricos o electrificados con etiqueta CERO, aunque la cantidad final depende de las características del vehículo y de los criterios establecidos en el programa. Además, pueden beneficiarse de estas ayudas determinados vehículos adquiridos desde el 1 de enero de 2026, gracias al carácter retroactivo de la convocatoria.
Para los turismos se establece, con carácter general, un precio máximo de 45.000 euros antes de impuestos.
El plazo de solicitud para particulares permanece abierto hasta el 31 de diciembre de 2026, salvo agotamiento previo de los fondos.
Por eso, si estás pensando en cambiar de vehículo, conviene consultar las condiciones concretas del programa antes de tomar la decisión y comprobar qué ayuda correspondería al modelo elegido. No todos los vehículos reciben necesariamente la cuantía máxima.
¿Y si dejamos el coche aparcado algunos días?
El vehículo privado no es, por supuesto, la única alternativa. Durante 2026 continúan distintas medidas destinadas a reducir el precio de determinados abonos y títulos multiviaje de transporte público, a las que pueden sumarse las bonificaciones establecidas por comunidades autónomas y entidades locales.
También se han puesto en marcha nuevas fórmulas para facilitar los desplazamientos habituales mediante transporte colectivo, entre ellas el abono único para determinados servicios estatales de autobús, con tarifas reducidas para distintos grupos de edad.
Para quienes disponen de una buena conexión entre su lugar de residencia y de trabajo, comparar el coste mensual de utilizar el coche con el de un abono de transporte puede revelar una diferencia importante.
Y tampoco es necesario elegir siempre entre uno u otro. Combinar coche y transporte público, compartir vehículo en los desplazamientos habituales, caminar o utilizar la bicicleta en trayectos cortos son fórmulas que permiten reducir kilómetros y, con ellos, parte de los gastos asociados al vehículo.
7 claves para reducir el gasto en movilidad
- Haz las cuentas de lo que realmente te cuesta el coche. Combustible o electricidad, seguro, mantenimiento, impuestos, ITV, aparcamiento y reparaciones. Pasarlo a coste mensual ayuda a ver cuánto pesa realmente en tu presupuesto.
- Compara el precio antes de repostar. Los precios pueden variar entre estaciones de servicio cercanas. Consultar comparadores antes de llenar el depósito puede ayudarte a ahorrar sin cambiar prácticamente tus hábitos.
- Practica una conducción eficiente. Evita acelerones y frenazos, mantén una velocidad uniforme y anticípate al tráfico. Una conducción más suave reduce el consumo y también el desgaste del vehículo.
- Cuida el mantenimiento. Revisar periódicamente la presión de los neumáticos, realizar los cambios de aceite y filtros cuando corresponda o evitar circular con peso innecesario ayuda a que el coche consuma lo que debe y no más.
- Revisa tus trayectos habituales. No se trata de renunciar al coche, sino de preguntarte si lo necesitas para todos tus desplazamientos. Caminar, utilizar la bicicleta, el transporte público o combinar diferentes medios puede ayudarte a reducir kilómetros y gastos.
- Si tienes un eléctrico, planifica las recargas. La recarga doméstica puede resultar considerablemente más económica que depender habitualmente de la carga rápida pública. El horario y la tarifa eléctrica contratada también pueden marcar diferencias.
- Si estás pensando en cambiar de coche, mira más allá del precio de compra. Consumo, mantenimiento, kilómetros anuales, posibilidad de cargar en casa y ayudas disponibles deberían entrar en la ecuación. El vehículo más barato al comprarlo no siempre es el que menos cuesta mantener.
No hace falta cambiar por completo nuestra forma de movernos. Reducir algunos kilómetros, comparar alternativas o modificar pequeños hábitos puede notarse a final de mes.
Una Semana Europea de la Movilidad para replantearnos cómo nos movemos
Del 16 al 22 de septiembre se celebra la Semana Europea de la Movilidad 2026, una iniciativa que vuelve a poner el foco en una movilidad más accesible, inclusiva y sostenible.
Pero hablar de movilidad sostenible también significa hablar de realidad. No todo el mundo puede ir al trabajo en bicicleta, utilizar el transporte público cada día o instalar un punto de recarga para un coche eléctrico en su vivienda. Las circunstancias personales y familiares, el lugar en el que vivimos, las distancias que recorremos y las infraestructuras disponibles condicionan nuestras opciones.
Lo que sí podemos hacer es conocer cuánto nos cuesta movernos y valorar si existen alternativas para hacerlo de una manera más eficiente.
Igual que revisamos la factura de la luz, buscamos formas de ahorrar en la cesta de la compra o controlamos otros gastos relacionados con nuestra vivienda, dedicar unos minutos a nuestra factura de movilidad puede descubrir oportunidades de ahorro que muchas veces pasan desapercibidas.
Porque quizá no podamos elegir cuánto necesitamos movernos cada día. Pero, en muchos casos, sí podemos elegir cómo hacerlo y cuánto queremos gastar en ello.