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Notas de prensa

9 de cada diez españoles reconocen que la eficiencia energética influye en el gasto de su vivienda, pero la mayoría desconoce su calificación energética

  • Ante la bajada de temperaturas, UCI recuerda que el gasto en calefacción no depende únicamente del uso del termostato, sino también de la capacidad de las viviendas para conservar el calor.
  • El 82,8% de los españoles percibe su vivienda como medianamente, bastante o muy eficiente, aunque el 60,1% desconoce su calificación energética.
  • Mejorar el aislamiento de fachadas y cubiertas, sustituir ventanas ineficientes y optimizar los sistemas de climatización permite reducir las pérdidas de calor y mejorar el confort durante el invierno.
FECHA DE PUBLICACIÓN: 05 NOV. 2026
TIEMPO DE LECTURA:  3 minutos

Madrid, 5 de noviembre de 2026. El descenso térmico que está experimentando España esta semana ha propiciado que muchos hogares comiencen a encender la calefacción por primera vez este otoño. Este momento del año marca, con frecuencia, un aumento en la factura energética. Sin embargo, el gasto necesario para mantener una vivienda caliente no depende únicamente de los grados que marque el termostato, sino también de la capacidad de las casas para conservar el calor.

Aunque el 92,5% de los españoles reconoce que la eficiencia energética influye en el gasto asociado a su vivienda, el 60,1% desconoce su calificación energética. Así lo refleja el IV Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad, elaborado por Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), entidad especialista en financiación sostenible.

Esta diferencia entre la conciencia sobre el impacto económico de la eficiencia y el conocimiento de las características del propio hogar cobra especial relevancia durante los meses más fríos. Una vivienda con un aislamiento deficiente puede necesitar más energía para alcanzar y mantener una temperatura confortable, lo que repercute directamente en el consumo de calefacción.

Además, el Observatorio revela que el 82,8% de los ciudadanos percibe su vivienda como medianamente, bastante o muy eficiente. Una valoración que, aunque no implica necesariamente una percepción equivocada, pone de manifiesto la importancia de disponer de información objetiva sobre el comportamiento energético de los inmuebles.

Sabemos que la eficiencia importa, pero ¿conocemos la de nuestra vivienda?

En líneas generales, los ciudadanos son conscientes de la relación entre eficiencia energética y el consumo de sus hogares. Según el Observatorio UCI, el 58% considera que la eficiencia influye claramente en el gasto mensual de su vivienda, mientras que otro 35% cree que tiene cierta influencia. Sin embargo, conocer esta relación no significa necesariamente disponer de información suficiente para valorar el comportamiento energético del propio hogar.

La certificación energética, expresada mediante una escala de letras de la A a la G, permite conocer el desempeño energético de una vivienda a partir de indicadores como el consumo de energía primaria no renovable y las emisiones de dióxido de carbono. Además, incorpora recomendaciones de mejora que pueden orientar futuras actuaciones de rehabilitación.

El coste invisible del frío: cuando la vivienda necesita más energía para calentarse

Con la llegada del invierno, el termostato vuelve a convertirse en protagonista de muchos hogares. Sin embargo, aumentar la temperatura de la calefacción no siempre es la respuesta más eficiente. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), elevar un grado la temperatura de calefacción puede incrementar aproximadamente un 7% el consumo energético destinado a calentar la vivienda.

Pero también hay que tener en cuenta la influencia de las pérdidas de calor en el consumo del hogar. En una vivienda con un aislamiento insuficiente, parte de la energía utilizada para calentar las estancias se pierde a través de fachadas, cubiertas, ventanas o encuentros constructivos. Como consecuencia, los sistemas de calefacción necesitan funcionar durante más tiempo para alcanzar y mantener una temperatura confortable.

De hecho, el IDAE estima que las intervenciones dirigidas a mejorar el aislamiento térmico pueden generar ahorros energéticos y económicos de alrededor del 30%. Por eso, dos viviendas con superficies similares y ubicadas en una misma zona climática pueden presentar necesidades de calefacción muy diferentes en función de sus características constructivas, orientación, aislamiento y sistemas de climatización.

“Cuando empiezan a bajar las temperaturas se hace especialmente evidente que una vivienda eficiente no es la que necesita calentar más, sino la que consigue conservar mejor el calor. Actuar sobre fachadas, cubiertas, ventanas y sistemas de climatización permite transformar un gasto recurrente en una inversión que mejora el edificio durante décadas”, señala Laura Visier, directora de Rehabilitación de UCI. “El reto ahora es conseguir que las comunidades de propietarios puedan abordar estas actuaciones con planificación técnica, acompañamiento y soluciones financieras adaptadas a su realidad”.

Cinco actuaciones para combatir el frío desde la eficiencia energética

Mejorar el comportamiento térmico de una vivienda requiere analizar sus características y actuar sobre los elementos que condicionan su consumo. Entre las principales intervenciones de rehabilitación energética destacan:

1. Mejorar el aislamiento de fachadas. Las paredes exteriores constituyen una de las principales superficies de intercambio térmico con el exterior. Incorporar soluciones como los sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE) permite reducir las pérdidas de calor en invierno y limitar su entrada durante el verano.

2. Rehabilitar cubiertas y tejados. Las cubiertas con un aislamiento insuficiente pueden favorecer importantes pérdidas energéticas. Mejorar sus prestaciones térmicas contribuye a mantener temperaturas interiores más estables y a reducir las necesidades de climatización.

3. Sustituir ventanas ineficientes. Los cerramientos antiguos, los acristalamientos con bajas prestaciones térmicas o las infiltraciones de aire pueden dificultar la conservación del calor. Instalar ventanas con mejores características aislantes permite reducir estas pérdidas y mejorar el confort interior.

4. Corregir los puentes térmicos. Los encuentros entre fachadas, pilares, forjados y ventanas pueden convertirse en puntos débiles por los que se transmite el calor. Su tratamiento adecuado mejora el comportamiento energético del edificio y ayuda a prevenir condensaciones.

5. Modernizar los sistemas de climatización. Sustituir equipos antiguos por soluciones más eficientes, como bombas de calor correctamente dimensionadas, permite optimizar el consumo destinado a calefacción y refrigeración. No obstante, estas actuaciones resultan especialmente eficaces cuando se combinan con mejoras en el aislamiento del edificio.

Del conocimiento a la acción: el reto de la rehabilitación energética

La preocupación por el consumo energético y el confort también se refleja en las prioridades de los ciudadanos. Según el IV Observatorio UCI, el 77% identifica el ahorro energético como una de las principales motivaciones para mejorar su vivienda, mientras que el 70,3% señala el confort térmico. Asimismo, el 61% considera necesario instalar ventanas aislantes y el 60% mejorar el aislamiento térmico, dos actuaciones directamente relacionadas con la capacidad de los edificios para conservar el calor.

Sin embargo, transformar esta conciencia en actuaciones concretas continúa siendo uno de los grandes desafíos del parque residencial español. La inversión inicial, la necesidad de alcanzar acuerdos en las comunidades de propietarios y el desconocimiento de las alternativas de financiación pueden dificultar la puesta en marcha de proyectos de rehabilitación.

En este sentido, UCI destaca la importancia de combinar información, asesoramiento técnico y soluciones de financiación adaptadas para facilitar intervenciones que mejoren la eficiencia energética de las viviendas y contribuyan a reducir sus necesidades de consumo.

Una vivienda correctamente rehabilitada no solo puede necesitar menos energía para calentarse durante el invierno, sino también mantener una temperatura interior más estable y confortable y reducir problemas asociados a un mal acondicionamiento, como las humedades o las condensaciones. Mejorar nuestros edificios es también mejorar las condiciones en las que vivimos y contribuir a crear hogares más confortables y saludables. Y esa protección funciona durante todo el año: en verano, una vivienda mejor preparada frente al calor puede ayudarnos a mantener unas mejores condiciones de confort interior y reducir la necesidad de climatización.

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